A pesar de que algunas noticias han afirmado esta semana que ya se ha descubierto un factor protector frente al sida, todavía no hay resultados concluyentes.
Dentro de la Red Española de Investigación de Sida se están llevando a cabo nueve proyectos para estudiar las características de los pacientes lentos progresores . En pocos meses se tendrán los primeros datos sobre los aspectos genéticos de estos seropositivos.
¿El virus?, ¿los genes?, ¿las defensas del organismo?, ¿las células del cuerpo humano? Son cuatro interrogantes que pueden resumirse en uno solo: ¿por qué algunas personas con VIH no desarrollan el sida a pesar de no recibir tratamiento alguno? Aunque se están llevando a cabo muchas investigaciones en busca de una respuesta, los científicos todavía no tienen datos concluyentes para ofrecer una explicación de esta protección.
Estos individuos no han hecho nada para no desarrollar la enfermedad y por eso son objeto de estudio. Si se logra averiguar la causa que les confiere protección quizás podría utilizarse para generar terapias que actúen de manera similar y que sirvan a los seropositivos que sí precisan de tratamientos para no enfermar.
Esta semana algunos medios de comunicación se hacían eco de un estudio que publicaba la revista 'Journal of Virology' en su penúltimo número. En el artículo, científicos de la Universidad de Rochester (Nueva York) contaban que habían observado una relación inversamente proporcional entre un factor celular y la carga viral.
En su investigación analizaron muestras sanguíneas de 31 personas para evaluar el número de copias del RNA mensajero que transcribe una proteína, la APOBEC-3G o A3G. Estudios anteriores habían sugerido que los pacientes lentos progresores tienen una cantidad elevada de esta proteína.
En el grupo de participantes, seis sujetos no estaban infectados por VIH, ocho eran lentos progresores y 17 habían presentado una evolución normal de la enfermedad. Tras su análisis, se observó que los sujetos lentos progresores tenían un mayor número de copias de RNA hA3G que los otros dos grupos de pacientes.
Críticas al estudio
¿Pero son estos resultados la conclusión definitiva que la comunidad científica estaba esperando? Según los investigadores estadounidenses, los datos de este estudio sugieren que un aumento en la expresión genética hA3G puede ofrecer a los pacientes una ventaja en el tiempo porque la proteína hA3G debilita al VIH y disminuye la infección.
La teoría de estos científicos va bien encaminada según explica el doctor José Alcamí, uno de los coordinadores de esta Red Española de Investigación de Sida y director del Laboratorio de Inmunopatología del Sida del Instituto de Salud Carlos III de Madrid. Sin embargo, los resultados no son concluyentes.
La investigación estadounidense se basa en el hecho de que la enzima A3G altera el material genético del VIH. Aunque el virus tiene un sistema para neutralizarla, un factor de infección viral llamado vif, si hay mucha cantidad de la primera, el vif no puede bloquearla y el VIH deja de multiplicarse.
El hecho de que los pacientes lentos progresores del estudio tuvieran mayor cantidad de RNA hA3G es suficiente para los investigadores de la Universidad de Rochester para concluir que es el factor que les confiere protección frente al sida. Sin embargo, hay varios peros a esta afirmación.
"Por un lado, es un estudio realizado con un número muy pequeño de pacientes que no han sido seleccionados previamente excluyendo otros criterios de no progresión", explica José Alcamí. Se sabe que un porcentaje de los sujetos lentos progresores tienen unas características genéticas particulares que les confieren inmunidad frente al sida. Puede que dentro de los pacientes seleccionados en la investigación estadounidense algunos participantes del grupo de lentos progresores contasen con alguna alteración genética que fuera ésa, y no la A3G, la que les confiriese protección.
"Aunque en el trabajo se hayan observado diferencias estadísticamente significativas en los niveles de APOBEC, esto no quiere decir que biológicamente lo sea. No se sabe qué quiere decir tener un nivel u otro de esta enzima, y además la diferencia no es tanta [entre unos sujetos y otros]", explica Alcamí.
Otra pega del estudio publicado en 'Journal of Virology' es que lo que miden los científicos son las copias de RNA mensajero y no los niveles de la proteína que sería la que realmente podría ser responsable de la 'supuesta protección'.
Por último, "le falta la prueba del nueve: coger las células de estos sujetos e infectarlas 'in vitro', es decir, en el tubo de ensayo con otro tipo de VIH", afirma Alcamí. Este virus podría estar teñido con un marcador y en 24 horas se podría saber si se replica en las células de estos sujetos o si realmente sus linfocitos están más protegidos frente a la infección.
Si se observara este fenómeno, la demostración definitiva se obtendría bloqueando la proteína A3G, infectar las células de nuevo y analizar si tras ese bloqueo el VIH recupera una alta capacidad de replicación. Esta comprobación no la han hecho los autores del estudio, algo incomprensible para el experto español, ya que es una forma fácil y rápida de confirmar sus resultados.
Nueve estudios españoles buscan respuestas frente al sida
finales de año se tendrán ya los primeros resultados de algunos de los estudios españoles que forman parte de la Red de Investigación de Sida. En estos trabajos los científicos tratan de encontrar la causa por la que algunas personas con VIH no desarrollan la enfermedad o lo hacen de forma mucho más lenta. De hallar el motivo, podría ser un buen inicio para desarrollar nuevas terapias contra la infección.
Les llaman lentos progresores o no progresores porque son personas que llevan mucho tiempo infectadas con el virus del sida, más de 10 años, y se mantienen sanos sin haber recibido medicación. Su nivel de células defensivas (CD4) es elevado y el VIH en ellos no se multiplica o lo hace de forma muy lenta.
El Instituto de Salud Carlos III y el Hospital Carlos III, en Madrid, el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol, en colaboración con la clínica La Jolla de California, y el Hospital Clínic en Barcelona, el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y la Universidad de Lleida. Estos son los seis centros que se encuentran involucrados en los nueve proyectos que ya están en marcha y que tratan de resolver uno de los misterios del sida: ¿por qué algunos seropositivos se mantienen sanos sin fármacos?
Pero no son sólo estos cinco centros los responsables de que en poco tiempo podamos conocer mejor las características de algunos españoles con VIH. "Tenemos que dar las gracias al esfuerzo de pacientes, médicos y a todos los que forman la Red de Sida porque ellos han logrado que tengamos una de las mayores cohortes de pacientes lentos progresores o no progresores del mundo. Hay que destacar que 16 hospitales españoles han colaborado en la donación de muestras", explica José Alcamí, uno de los coordinadores de esta Red y director del Laboratorio de Inmunopatología del Sida del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.
La Red de sida comenzó en mayo de 2003 a recoger, almacenar y clasificar muestras de pacientes con VIH. Dentro de todos los pacientes, se establecieron varios grupos, uno de los cuales está formado por un colectivo de seropositivos muy particular, minoritario, los lentos progresores.
De momento, hay identificados 180 pacientes con estas características, la mitad aproximadamente ha donado muestras sanguíneas para estudios. Muy pocos países cuentan con cohortes de este tamaño, las más grandes están alrededor de los 200 y hay unas seis o siete en todo el mundo.
Los proyectos españoles han pasado primero por un comité científico que ha sido el encargado de examinar las solicitudes. Tras analizar las propuestas, y basándose en criterios de originalidad, calidad y colaboración entre grupos, el comité aprobó nueve trabajos.
Lentos y no progresores
Una de las novedades que aporta la Red es la forma en que están llevando a cabo las investigaciones con este colectivo de personas. "Hemos visto que hay dos subgrupos. Uno es el formado por los lentos progresores que son aquellos que van perdiendo linfocitos muy lentamente y cuentan con una carga viral detectable aunque muy pequeña. El otro es el de los no progresores, un grupo todavía más pequeño y en el que no se detecta actividad del virus", explica Alcamí.
Los científicos españoles están intentando encontrar diferencia entre los dos grupos. "Es importante porque quizás los no progresores tengan mecanismos patogénicos distintos a los lentos progresores. Aunque esto es una hipótesis todavía", afirma el coordinador de la Red.
Los nueve proyectos españoles abordan todos los aspectos que se barajan como posibles motivos de la protección que tienen estos pacientes:
Porque genéticamente estén protegidos al tener menos receptores a los que se une el virus
Porque tengan una respuesta defensiva muy potente
Porque el virus con el que se hayan contagiado sea defectuoso
Porque tengan un factor celular de protección como el APOBEC, es decir, porque las células de esa persona cuenten con un elemento que funcione a modo de barrera.
Cuatro proyectos analizan los parámetros genéticos, dos de las investigaciones estudian nuevos genes candidatos. Sus objetivos son varios, por un lado están orientados a conocer el tipo de alteración responsable de la no progresión de la enfermedad. Por otro, saber la proporción de pacientes españoles que presentan esos factores genéticos.
El porcentaje varía entre las distintas poblaciones. Algunas cuentan con un 40% de lentos progresores con alteraciones en sus genes que les defienden frente al sida, pero en otras esa cifra está en torno al 20%. En España todavía no se sabe cuántos pacientes presentan estas características genéticas, aunque los resultados estarán antes de fin de año.
Estos cuatro trabajos serán los primeros en ofrecer resultados, otros estudios como los que analizan la repuesta celular de los linfocitos, o la evolución del VIH en estos pacientes, tardarán meses o incluso un año en tener datos concluyentes.
El sueño final de todos los científicos de la Red es encontrar dianas terapéuticas frente al sida. Pero de momento, tienen otro objetivo más realista que consiste en averiguar por qué estos enfermos tienen esa protección frente a la enfermedad. Si es un factor genético, se podría buscar alguna forma de bloquear o activar un gen, si la causa es que el virus es defectuoso no será útil para encontrar un tratamiento pero ayudará a comprender mejor el comportamiento de este patógeno. Si el motivo es una respuesta inmunológica determinada o un factor celular se intentará hallar la manera de potenciar el sistema defensivo o fármacos que interactúen entre el mecanismo celular y el VIH.
"Encontrar la diferencia, si se encuentra, puede servir para potenciar el factor protector en aquellos que no lo tienen", concluye Alcamí.
ÁNGELES LÓPEZ
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